Siempre fui consciente de que todo tiene un final, tarde o temprano las relaciones se desgastan, se separan, se distancian. Pero nunca quise perder los pilares de mi vida.
Hay personas que por más que quieras reemplazarlas no se puede, nada llena el inmenso amor que recibías y nadie te entiende como ellas.
Me da bronca que todos puedan seguir adelante menos yo, me da bronca saber que siempre soy la débil, me da bronca no tener razones maduras para llorar. No sé lo que quiero, no sé por qué lloro.
Nunca me hubiera imaginado que mi último año de primaria se iba a llevar miles de cosas que ya no iban a volver a estar como antes, que me iba a sentir tan insegura y me iba a llenar de miedos, que iba a conocer personas que me iban a fallar y me iban a usar. Y ahora estamos acá, con un pie en el último año de secundaria y sin superar el último de primaria ¿Cómo es la cosa? No me gustan los cambios, de eso estoy segura y me aterra pensar que son los últimos 9 meses que voy a vivir con mi grupo y que después se avecinan más cambios, gente nueva y un mundo totalmente raro.
No quiero crecer más, no quiero más cambios. Quiero volver a tener a mi grupo de tres, ir de una casa a la otra y tener la confianza de siempre.
Las personas quedan pero los sentimientos ya no están ¿Qué vamos a fingir? Somos tres hipócritas sonriendo por educación. Se acabó lo que se daba y los sueños que creamos durante nueve años se volaron.
Estoy segura que nunca voy a tener amigas como ellas y nadie me va a dar el inmenso amor que recibía. De esto se trata crecer ¿no? Superar relaciones, romper vínculos y crear nuevos. Lastima que siempre me estanque en la parte de superar.