jueves, 27 de junio de 2013

Cada tanto me gusta reflexionar, ponerme a pensar dónde estoy parada hoy en día, cómo llegué a este lugar, por qué lo hice, en qué cambié. Y hoy podría sinceramente decir que me encuentro en uno de los mejores momentos de mi vida, puedo disfrutar cada momento, decir lo que siento, no estar atada a nadie, disfrutar de las cosas más ínfimas, hacer las cosas bien aunque no me gusten, tener paz sobre todo. Me encanta estar parada en este lugar, me encanta poder ser yo sin tener que ocultar nada porque aprendí que soy así que nadie me va hacer cambiar al menos que yo misma lo crea necesario, no quiero ser influenciable, no quiero que me manipulen porque hoy tengo mi propia forma de pensar y de ver la realidad a mi manera, donde cada día puedo incorporar cosas nuevas, aceptar opiniones y respetar las que no coincidan.
Hoy me siento orgullosa de ser quien soy, de pensar de la manera que lo hago, de esforzarme años para conseguir lo que hoy tengo; descubrí que no hay sensación más hermosa, placentera y emocionante que alguien valore lo que haces, que cada tanto te diga que lo haces bien que de esta forma vas a llegar lejos; el apoyo es necesario, te incentiva a seguir, a auto-exigirte porque vos podes y algún día lo vas a lograr y vas a declararte la persona más feliz del universo.
Hoy agradezco a la vida, al destino, a Dios o a quien le tenga que agradecer por seguir acá "porque nunca se me va a curar la herida de haber visto como se me iba la vida" y eso me enseñó a disfrutar, de que las cosas cambian muy rápido y hay que aprovechar cada momento porque todo es único; la vida misma es única, no hay que desperdiciarla porque un día no estas más y las cosas que tanto quisiste hacer no las hiciste. Ese es mi plan, hacer todo mientras pueda, conformarme con lo que tengo pero siempre aspirar a más y no dejar nunca de soñar.

domingo, 23 de junio de 2013

Dejar atrás para mi es olvidar y simplemente hay cosas que no quiero que nunca se borren de mi memoria aunque quizás algún día se vayan como todo lo que un día llegó, pero mientras pueda hacer que se queden conmigo voy a hacer lo imposible.
De doce años quedan recuerdos, ya no son momentos por vivir, sino algo que cada tanto plasma mi mente y pone en juego mi memoria para alegrar el corazón, para hacerme sentir un poco mejor o quizás para angustiarme o por qué no para no darme por vencida.
 "Yo creo que se puede, que se quiera es mi intención" pero luchar por algo que sólo yo quiero no tiene sentido, poder se puede, pero ¿Querer se quiere? Esa es la cuestión.
Me llena el alma de tristeza saber que todo lo que un día idealizamos se nos va a la basura, que los "momentos por vivir" ya no existen, que "por muchos años más" no tiene el mismo significado que antes, y el "estoy siempre" ¿Dónde quedó?
Sé que todo tiene un final, que todo lo que empieza de cierto modo termina alguna vez, pero al menos pensé que duraría más, es la mala costumbre mía de idealizar, de imaginar e irme por las ramas. Creo que la mejor manera de que duela menos es darle un corte, una despedida formal a lo que pensamos que duraría toda nuestras vidas. No pensar tanto, no recordar, no leer, borrar las fotos, puede que sea una solución para muchos pero no en mi caso, para mi eso es borrar la memoria porque todo fue real, los momentos felices existieron, las peleas también, los abrazos que desencadenaban llanto, las miradas que decían más que mil palabras. Esas cosas me hacen extrañar, porque nadie entiende tanto como una mejor amiga, nadie te complementa y en más de una ocasión te sentís vacía. Desde ese momento cuando el viento dejó de soplar en nuestro favor y los caminos se tornaron diferentes, fue ahí cuando me sentí más sola que nunca porque en realidad así estaba, nadie más me iba a mirar y abrazarme cuando llegaba de tener un mal día, nadie más iba a conectar conmigo a través de una mirada, nadie más iba a ser mi otra parte.

miércoles, 12 de junio de 2013

Algo que aprendí a odiar es el tiempo y su forma increíble de pasarse volando. El tiempo hace que todo cambie, para bien o para mal, nada se mantiene estable; el tiempo avanza y las relaciones cambian, la forma de pensar y de ver el mundo.
A cuántos de nosotros se nos pasó por la mente más de una vez querer frenar las agujas y que todo se mantenga en equilibrio, estar en paz. Sin embargo, no se puede, hay que dejar de imaginar y aceptar las cosas como son porque es parte de la vida misma.
Sigo sin entender, cómo pudo cambiar tanto mi vida en tres meses, siento que todas las personas que eran importantes para mi se esfumaron, que de a poco me voy quedando sin nadie, que tengo que caretear por miedo a la soledad. Solía ver esto como un futuro lejano y algo que no tenía probabilidades de ocurrir porque yo tenía amigas o quizás sigo teniendo, y dos de ellas eran de fierro. El tiempo avanzó, las cosas cambiaron, nuevas amistades, otras relaciones las cambiaron mientras yo me mantengo en la misma posición.
Cómo desearía volver un año atrás, nunca me sentí tan querida, tan protegida, tan sostenida por todas ellas; hoy me siento con miedo de perderlo todo, sola pero acompañada a la vez, con ganas de irme lejos y empezar todo de nuevo.