viernes, 4 de abril de 2014

Amargas despedidas.
Sabores encontrados.
Dulce aroma del veneno, 
que supura este dolor.

Tus ojos ya no me miran,
tienen otra atención.
Tus labios de canela,
ya no besan desde el corazón.

Tus brazos, mi refugio,
me abandonan sin razón,
me dejan sollozando,
en la fría habitación.

Lo que mío era,
el viento lo llevó,
como se lleva las hojas,
cuando viene un apagón.

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