Escriben lágrimas,
sobre este papel,
tiernas como hojas,
que se quiebran al caer.
No soy quien pensas,
no soy quien pienso,
ya no se quien piensa,
esto es un infierno.
Si me das la mano,
prometo quedarme,
si me abandonas,
tan sólo queda marcharme.
Y así me despido,
entre lágrima y sollozo,
esperando que un día,
no me mires de reojo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario