El amor que ayer me hacías sentir hoy duele como mil cristales clavados en el pecho, me ejercen una presión que no me deja respirar (o tal vez no lo quiera hacer). Lo sabías, mi vida sin vos no es vida, es más bien una muerte silenciosa. La vida sin amor es muerte. ¿Quién quiere vivir si no tiene amor?
Ya no te quiero más, no quiero tus ojos chinos, no quiero tus brazos seguros (ahora más inestables que nunca), no quiero tus abrazos, no quiero tu compresión ni compasión. No quiero, no te quiero.
Quiero anesteciarme por un tiempo, dejar de verte, dejar de respirarte. Olvidarme que algún día sentí un amor tan inmenso que lleno cada uno de mis vacíos, olvidarme que conocí a alguien que cambió mi forma de ser y sobre todo, olvidarme de que me ataste a esta vida, de que fuiste mi razón de existir, de que por vos opté seguir. ¿Y hoy que soy? ¿Un desecho? Ya tenes a quien cuidar, ya tenes a quien amar, ya tenes a quien hacer feliz. Que se quede con tus ojos chinos, con tu enorme sonrisa y con tus brazos de refugio.Yo me voy, sigo como siempre seguí: sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario